Todos hemos mejorado nuestros dones, pero es un arma de doble filo.
Cuanto más aprendemos más cosas podemos hacer. Pero también necesitamos más control. Hace par de semanas os conté que el flash de una cámara me dejó ciego por estar “mirando lejos” y hoy al que se le ha ido la mano es a Max.
Como la historia es larga… dale aquí abajo para leerla.